3.4.08

Automatico

Eran dos ojos muy grandes acercándose los dejé por ahí como si nada como si no me ahogaran. Si los hubiera guardado se hubieran vuelto ciegos los dejé ir y se volvieron ávidos.
Salgo y la puerta es un rectángulo, cuantas veces sea que pase es un poco también mi culpa un poco por lo que entiendo que es tener que ir por un sachet de leche cuantas veces sea.
La vaca no interfiere.
Otra vez duermo cerca del piso viajo hacia el centro, por unos días estuve buscando algo y llega un pan que huele a lento desgranándose un músculo tibio un cálculo repitiendo el sonido de las gotas sobre la lengua una flor desconocida y lejana destejiendo la vocación, el apuro.

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