25.2.08

-Había una vez, cuando el pisotón levantaba polvareda y otra vez había cuando un tácito montaje de suelas con suelas, eran sólo perceptibles al olvido de otra marca de suela. Pienso en todas las formas que el amor puede tener, ninguna es precedida por varias naranjas muy naranjas ni muy anaranjadas, el amor es siempre antes, y luego punto seguido las sillas, persianas, no retornables, vidrio, sacacorchos, zarcillos, pendientes, lunares. Algo en el corazón se me retrae, como si me estuvieran aplicando un ejercicio de sopapeado. Se escuchan augurios de felpa. No he de quererlos. Amigos, qué sucede con vosotros? Estáis de la caperuza?

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